martes, 11 de junio de 2013

ETERNA LUCHA DE GIGANTES



Conduzco con la mente inmersa en mi vacío, en la ira que me produce saber que no puedo deshacerme de mí misma. Todo se funde en aquel momento: las revoluciones son mi ira, que aumenta cuanto más piso el acelerador que hace que la negación de este vacío quede sobre el asfalto, dejando totalmente al desnudo el caos de mi persona...


¿Quién soy? ¿Qué es esto? ¿Qué tengo? Diagnóstico: mis sentimientos están enfermos; a grandes rasgos, mi personalidad está enferma… ¿qué pasa? ¿Tengo cáncer de compasión, una úlcera en la confianza y media autoestima amputada?... ¿qué quiere decir? Y mi personalidad… ¿soy yo, o mi yo son unas cuantas características escritas en un manual? Soy como una de esas muñecas rusas: una dentro de otra, una dentro de otra… pero todas VACÍAS. Hay un conflicto dentro de mí, sólo tiene que ver conmigo, ¿pero cuál es maldita sea? PUEDO SER QUIEN QUIERA, PERO NO SÉ QUIÉN SOY. Suelo ver la vida como una película, algo ajeno a mí donde interpreto un papel. ¿Por qué lo que es vida no me parece vida? Y lo que es más importante, ¿realmente hay algo que llene este vacío?


Y con el último frenazo, llega el despertar...


Infinita ausencia de vida. Mi regalo para este momento es una infinita ausencia. Un abrir y cerrar de ojos, una cierta tensión conectada con algo que no existe. El significado de lo insignificante, el tacto del aire, el sonido del silencio, el sueño de un despertar. No es que lo busque, es que es lo que he encontrado. Un solo segundo que dura años, un tiempo que se despereza. Sé que debo guardar esta sensación de quietud, la deseo. Me despojo de toda ira y toda verdad durante ese segundo. Adoro este instante de pura soledad en el tiempo. Un abrir y cerrar de ojos, el sueño de un despertar, y el despertar de un sueño.

martes, 4 de junio de 2013

INFLEXIÓN

Hoy he viajado en el mismo vagón de tren que un hombre canoso, de piel arrugada, de esos que sostiene su bastón con manos llenas de pequeñas manchas marrones, de manos de tierra mojada. Miraba por la ventana observando el fugaz paso de la naturaleza. Me he sentado a su lado, me he asomado a su mismo paisaje, para poder imaginar qué puede pensar con cada sombra verde que se esfuma a nuestro paso. Allí estaba al lado de aquel hombre, con sus gafas puestas, abrazando una maleta. No se ha sorprendido ante alguien nuevo, ha sonreído y ha hablado, y hablado, y ha seguido hablando, y ha vuelto a hablar. Y mientras hablaba, yo observaba la maleta, que también decía muchas cosas.

Su maleta ha hablado del poco peso de los años, que tanto caben en ella. Ha hablado de 80 años de compañía, para terminar en soledad. Hablaba de muchos lugares, de experiencias vividas por primera vez; y luego una segunda, una tercera, una cuarta...hablaba de tiempos de guerra, de tiempos de paz. Hablaba de mujeres hermosas, y mujeres que duelen. Hablaba de ganarse la vida, y mentir para ello. Hablaba de haber aprendido el libro más gordo: la vida; y verse obligado a aprender ahora "la nada".

Y entonces he pensado, ¿qué llevará la maleta que abrace cuando mis manos sean de tierra mojada?








martes, 28 de mayo de 2013

Bienvenidos

"Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias" E. Galeano



Bienvenidos al mundo de un Pequeño Ser Hipotético, sin derechos de admisión reservados, sin terreno fronterizo de entrada, libre de juicios, prejuicios y perjuicios. ¿Condiciones? Es un mundo basado en el trueque: el trueque de historias. Historias intensas, historias banales, historias de una sola palabra, historias de mil emociones. Historias monosilábicas, historias plurisensibles. Historias de colores, olores y sabores. Historias de olor a triunfo y sabor a derrota, historias del color de la rabia, la desdicha y la dicha. Historias íntimas y absurdas, historias reales compartidas. Historias que se venden por nada, historias calculadas....

Mi historia, tu historia, la historia de nadie y la historia de todos.

Comienza el trueque.